El oficio
Tres generaciones
de luthería


Ariel Ameijenda nació en Montevideo en 1963, hijo del guitarrero Manuel Ameijenda. El oficio le llega por un linaje que se remonta, a través de Juan Carlos Santurión, al taller de Fleta en Barcelona.
Empezó ayudando en reparaciones a los 14 años y montó su propio taller a los 24. Desde entonces se dedica a la construcción de guitarras clásicas de concierto.
“La belleza de la guitarra es el sonido.”
Busca instrumentos equilibrados, de tiples resonantes y bajos con cuerpo, siguiendo el método español de construcción. Hoy trabaja en Playa Hermosa, Maldonado, y sus guitarras se tocan y se venden en todo el mundo.
El proceso
Un mes por guitarra
“La construcción de un ejemplar me lleva un mes de trabajo. Si empleara menos, estaría mintiéndole al instrumento y a mí mismo.”
La madera
Palosanto, blackwood del Uruguay, cedro, alerce. Cada tabla se elige y se seca por su veta y su respuesta.
La tapa
Se afina y se mide al centésimo de milímetro, buscando el equilibrio entre volumen, sustain y color.
El pulido
Acabado a muñeca (French polish): la única forma de un recubrimiento fino que no inhibe la vibración libre.
Cada roseta, cada filete, hecho a mano.